JuanBimbaSite en: Venezuela

Cuenta la leyenda que Américo Vespucio al ver los “palafitos” por el Golfo de Maracaibo, hizo mención del parecido de este lugar con Venecia, sí ¡Venecia! Automáticamente y salvando las distancias añadió el diminutivo “pequeña”, concluyendo esta analogía en el nombre de nuestro país “pequeña Venecia” traducido “Venezziola” o Venezuela. Aunque este sufijo “zuela” pareciera un poco despectivo, ya que en el castellano este sufijo es usado –regularmente- para despreciar a algo o alguien. Por otra parte, hay otra versión epistemológica que sustenta que Venezuela viene de un vocablo indígena, al parecer hay unos documentos de data antigua y casi contemporánea con el “descubrimiento de América” donde se menciona el vocablo Venezuela para hacer alusión a la región.

Desde el posicionamiento y conquista de los europeos estas tierras fueron una Colonia Española. Fue así hasta pasado algunos siglos y dentro de situaciones exitosas y fallidas, conspiración y fidelidad se logra la independencia de Venezuela. Pasan otros siglos más hasta que se llega a lo que llamamos el inicio de la Democracia. Pero en este ínterin, por 1904, Venezuela pasa de ser agrícola a petrolera, cambiando el rumbo de la nación. Y así, de presidente en presidente, de petróleo en petróleo, de rancho en rancho y de década tras década llegamos al mismo siglo XXI, pero –tristemente- el siglo XXI no ha llegado a Venezuela. Diría yo, el mismo Juan_Bimba “vamos matriculando”.

Como toda nación, Venezuela es portadora de símbolos patrios, y elementos “originales” que le dan identidad al país y a sus ciudadanos; comida, música y tradiciones. Tenemos músicos, deportistas, artistas, personajes, victorias y derrotas. Además, la población en el país (2016) es un poco más de 31 millones de personas. A veces tenemos buen humor, mal humor, estamos inertes, zombis o activos. Tenemos playa, montaña, médano, tepuy, selva, nieve, cuevas, frío y calor. Venezuela tiene autopistas, puentes, aeropuertos, puertos, mansiones, edificios, casas y ranchos, motos, carros, bicicletas y algún momento “carruchas”. Toda esta lista en mayor o menor proporción, y es estrictamente relativo y convenientemente dictado por el medio que lo difunda, aunque mi versión poco valga.

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Ahora, luego de leer el párrafo anterior con todas esas generalidades, se preguntará ¿qué le pasa a Juan_Bimba? La respuesta es: Nada. Si Ud. lee ese párrafo y le quita el vocablo Venezuela, pareciera que está hablando de cualquier país, puede ser Tailandia o el Congo. Pero eso somos. Solo un país, con sus ciudadanos, su idiosincrasia y burocracia encasillados en tercer el mundo, creo que menos del tercer. Qué si amo a Venezuela ¿por qué hablo de esa forma? Bueno, la verdad es que no somos especiales, el mundo gira, el mundo camina igual que las naciones y fronteras que lo conforman y cada quien está en su vida. Nadie se detiene a pensar en Venezuela ni lo venezolanos. Nadie se levanta con la iniciativa gratuita de ofrecer la solución para los problemas de otros, a nadie le importa si el otro comió, si es hijo o heredero de algo o alguien, nadie conoce ni recordará nuestra historia, ni nuestros triunfos ni revolcadas. ¿Entonces? Ni somos la “tapa del frasco” ni la “verga tiesa” y menos el “centro de atención”. Frontal pero honesto.

¿Quiénes tenemos que hacer país? ¿quiénes tenemos que ser honestos con nuestros ideales? ¿quiénes debemos respetar a la nación y al conciudadano? ¿quiénes debemos hacernos respetar? ¿quiénes debemos exigir porque nuestros derechos sean cumplidos? ¿quiénes debemos ser responsables con nuestras acciones? ¿quiénes debemos garantizar la conservación de los bienes naturales y materiales de Venezuela? Respóndase, tome conciencia y actúe. Seamos dignos de esta hermosa naturaleza que hemos destruido pa’ montarles 400 ranchos y vivir como malvivientes, envejeciendo y haciendo invivible un país con mucho potencial. Creer y hacer creer que nadamos en oro y en millones de dólares, cuando nadamos en malos olores porque no hay agua pa’ bajar la poceta, nadamos entre moscas por la basura de la esquina y luchamos con la lata de zinc porque tiene 34 huecos (algunos por balas frías) y cuando llueve gotea burda y se nos puede mojar el 42” o el equipo de sonido de 15mil watts y 7 cornetas. Sin embargo, hablamos de unas riquezas que no tenemos y que por ende no disfrutamos. Hay que ser real, directo y honesto. Venezuela está sumergida desde hace muchas décadas en una suerte de mala imitación de miseria, algo real que lo hacemos ver superficial, ficticio. Asumir es el primer paso para trabajar en las oportunidades.

¡Lee! Bueno, te dejo el audio aquí

“Del dicho al hecho hay mucho trecho”

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. nene dice:

    Simplemente 100% de acuerdo. Si todos hiciéramos lo que nos corresponde de la mejor manera posible el país y el mundo sería otro.

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  2. Gracias estimada. No olvides seguirme en Twitter: @Bimba_site y en Facebook: facebook.com/JuanBimbaSite/

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