Venezolano: El verbo

El @Juan_Bimba siempre tiene mucho que decir. Independientemente del tema siempre hay una opinión, una idea, quizá una última palabra y puede que se deje colar una subida de tono y algunos argumentos imperativos. La vehemencia e intransigencia con que @Juan_Bimba defiende sus ideas y creencias puede asustar a algunos forasteros, y en muchas ocasiones puede pecar de ignorante, conservador y mente cerrada.

Aunque también es cierto que propiamente @Juan_Bimba, desafortunadamente, no cuenta con un arsenal gramatical, lexical y mucho menos amplia oratoria. Es lamentable escuchar discursos llenos de adornos y adjetivos, verbos incoherentes y fuera de contexto, además de construcciones extrañas, no fluidas y vacías, que se dan en el acto conversacional por mera y vulgar repetición. La ignorancia no se refleja en la incoherencia, sino en el desconocimiento de lo que se dice. Es decir, no se conoce el origen epistemológico de las palabras.

Esto quizá sea por la baja cultura lectora del venezolano. Hablando netamente de literatura, cualquiera sea el género. Es comprobado que la lectura incrementa esa biblioteca mental de términos y definiciones, además de despejar dudas del idioma. Esto nos lleva al tema -que no quiero tocar- de la ortografía, mejor dicho, la terrible ortografía del @Juan_Bimba que es expuesto a diario sobre todo en redes sociales y herramientas de chat.

oratoria-destacada

Hoy, existe un fenómeno interesante en Venezuela obsequiado por los personeros políticos y a la masificación de la política. Este extraño fenómeno implantó palabras en el mapa oral de @Juan_Bimba. Pero esto de forma superficial, porque en altos porcentajes se desconoce el significado, y por esta razón se escuchan discursos incongruentes que solo responden a la repetición o puesta en moda por algún elemento público. Esto es aun peor cuando se habla de ideología y su argumentación. El eufemismo, el disfemismo, la sintomatización cuando se habla, fingir aceptación, la comparación, la exageración, la acusación y sugestión al otro, son solo elementos que hoy poblan y redundan en nuestro discurso.

Y aunque no quiero generalizar, hay un elemento común que atraviesa el discurso venezolano: el verbo violento. Los improperios, el tono agresivo y el discurso pasivo-agresivo son herramientas, casi inherentes en nuestro verbo que no responden precisamente a halagos. Sin embargo, estas características no son irreversibles, de manera que cada quien puede concientizar e internalizar su manera de expresarse, y de no ser la más apropiada entonces se puede trabajar en mejorar este aspecto tan importante de las relaciones humanas.

“Respeta pa’ que te respeten”

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