JuanBimbaSite opina sobre: Las dos burbujas

En esta ocasión quiero escribir, en otro tono y extensión, sobre los dos mundos que hoy conviven en Venezuela. Es posible que sean ideas desenfocadas, no claras y divagantes, pero no olviden que solo soy @Juan_bimba, ni soy periodista ni politólogo. A pesar de esto, aspiro hacer el ejercicio porque quiero expresar mi opinión al respecto. Quiero referirme a dos situaciones bien particulares donde están involucrados todos los venezolanos que hacen vida en Venezuela, esto no tiene nada que ver con su tolda política ¿o sí?

Burbuja uno

Aquí ubico a los ciudadanos que sortean y esquivan la crisis venezolana. De una manera u otra estas personas no sufren por comida, medicinas, servicios públicos, inseguridad. Nos preguntamos ¿Cómo coño hacen? Me parece que es muy simple: dinero, específicamente dólares. De aquí se desencadenarán otras preguntas sin respuestas. Hoy hay venezolanos que hacen mercado “puerta a puerta” utilizando distintas plataformas en el exterior, con el propósito de abastecer sus alacenas. Irónicamente, estos mercados en el exterior, en ocasiones, pueden costar menos dinero que lo que cuesta en el mercado negro venezolano ¿Loco? No creo, y la respuesta puede estar en: inflación, bachaqueo y control cambiario.

Este sector además de garantizarse comida y medicinas en el exterior, pueden darse el gusto de hacer celebraciones exuberantes de cumpleaños, quinceaños, bautizos, bodas, etc. Dependiendo del ánimo el organizador puede gastar miles dólares hablando de reuniones medianamente pequeñas. Cuando ya el número de invitados es desbordante, pues se amerita una logística y espectáculo de grado superior y por ende una mayor inversión. Por otra parte, el nivel de vida de las personas -que yo ubico dentro de esta burbuja- no ha perdido su calidad de vida nocturna y de distracción, frecuentando locales nocturnos, restaurantes, lugares del país exóticos y destinos en el exterior -sin subsidio- que para un @Juan_bimba es inalcanzable.

Otro elemento de interés es la seguridad. Esto sí es resuelto de una forma sencilla y mercantil: escoltas y blindaje de vehículos. Fenómeno que es muy frecuente ver en el territorio nacional. Estos escoltas pueden ser desde militares, policías en función hasta retirados o fuera de estos cuerpos de seguridad, pero con amplia pericia de calle. Sin embargo, quiero dejar claro que los protagonistas de esta vida digna, feliz y sin tantas limitaciones, no necesariamente son parte de la élite perenne de Venezuela. Hay una nueva clase pujante (sin origen determinado) permeando hacía esos sectores aburguesados y pudientes, que sin mucha habladera hacen inversiones en inmuebles, empresas -aseguradoras, comerciales, etc-, con ahorros en bancos extranjeros, además de ser individuos donde sus edades, profesión y salario no cuajan, ni concuerdan con la cantidad de dinero que manejan en sus negociaciones. Por ende, los mercados venezolanos siguen moviéndose -compra y venta- gracias a muchos ciudadanos de esta burbuja que invierten fuertemente, en todos los sectores, a la par, que existe un mercado que vende para huir del país. Cabe acotar, que la mayoría de estas transacciones se hacen en dólares.

¿Cómo se entera @Juan_bimba de estas cosas? Escuchando en la calle, conversando con gente, contactos y parando la oreja. Hay ciudadanos de esta burbuja que no cuidan lo que dicen, hablan de sus inversiones, de sus viajes, de sus actuales vidas que para lamento de ellos está abismalmente distanciado de su estilo de vida de hace escasos 5 años. Quizá alardear no es lo ideal, ni coherente con el bajo perfil requerido en estos casos. Pero la necesidad de estos “empresarios” por ostentar los supera.  Inclusive, hay algunos osados que se atreven a decir y a sostener que la situación del país no es tan mala, que ellos han podido superarse durante los últimos años y que gracias a su adaptación y sus habilidades hoy tienen un gran nivel de vida.

burbuja

Burbuja menos uno

En las mismas calles, municipios y ciudades se encuentra el ciudadano que ubico en la burbuja menos uno. Este sujeto se encuentra expuesto en las largas colas que finalizan en las puertas de automercados, mercados, supermercados, bodegas, farmacias y un largo etc. El mismo sujeto que va en su moto de baja cilindrada, en su carro, en mototaxi, metro, metrobus y camionetica, sin escolta y a merced de las múltiples aventuras que ofrece Venezuela. Muchos integrantes de esta burbuja eran pertenecientes a una clase media profesional, una clase media obrera y otros pertenecía a una clase baja, hoy todos aunados, concentrados en una sola clase social inexistente, paupérrima, innovadora y sin nombre, quizá para comodidad del estado o quizá para materializar la punta de lanza del modelo económico: igualdad de condiciones.

Este venezolano, regularmente se mueve entre las colas de su ciudad con un salario mínimo. Puede que esté un poco bronceado gracias al clima caribe que disfruta gran parte del país, pero siempre activos y mirando en las bolsas de otros para preguntar ¿dónde encontró esto? ¿dónde encontró lo otro? Ahora, y gracias a la tecnología se han creado grupos de redes sociales donde se mercadean los productos que hoy están ausentes en los anaqueles del país. El trueque es una de las formas originarias rescatadas de nuestros ancestros para medio llenar la alacena.  

El miembro integrante de esta burbuja, contando exclusivamente con su salario no puede adquirir la cesta básica completa. Por ende, hay casos de familias que viven hacinados en una casa, por falta de dinero para alquilar una habitación o un apartamento. Si tienen un carro o una moto, y por mala suerte se dañó algún repuesto, batería, caucho o latonería, pues es muy factible que ese vehículo se quede varado por largo tiempo sin reparación, y esto puede suceder por dos factores: primer factor: no hay repuestos, ni color para la latonería, baterías, etc. Segundo factor: el dinero. Un caucho puede costar 3 veces mi salario, la batería puede costar mi salario, etc. Por ende y de forma natural, este ciudadano debe moverse incesantemente entre dos mundos: el controlado y el paralelo.

Por si fuera poco, este ciudadano debe valerse por sí solo en la calle para evitar y evadir al hampa. La primera acción es no usar nada de lujo, ni llamativo, ni caro. Esto incluye, anillos, relojes, celulares, lentes de sol, etc. Si tienes un carro o moto, a cualquier hora del día y si se topa con algún semáforo en rojo y hay oportunidad de pasar, entonces hay que comerse la luz, los vehículos no deben dejarse estacionados sin sistemas de seguridad, en lugares dudosos, en horas de la noche y, sin embargo, esto no es garantía de no ser víctima del hampa. Acudir a las fuerzas de seguridad es un intento agónico y estéril, hacer una denuncia es una acción muerta al nacer. Al parecer es un panorama complejo y agotador. No es todo, ya que existe un cronograma para hacer compras de artículos regulados, establecido por el número final de tu cédula de identidad, hay regulaciones de agua -en sectores hasta por 2 y 3 meses-, recortes eléctricos, el internet es deficiente, la mayoría de los medios de comunicación tradicionales están bajo la planificación editorial del estado a conveniencia, la inflación no te permite nada, y existe prácticamente un “toque de queda” inducido por la gran ola de inseguridad que aborda al país.

Dentro de esta burbuja hay desde empleados públicos, privados, comerciantes e independientes. Unos con mayor entrada de dinero que otros, gracias también al caldo de cultivo perfecto para la corrupción y el “rebusque”, y aquí vemos a una masa pujante, algunos buscando sobrevivir honestamente, otros buscando aburguesarse desde la marginalidad con acciones corruptas, y hay un sector resentido por no tener la oportunidad de robar, estafar y rebuscarse. En fin, un sujeto que constantemente se ve arremetido y acorralado para traicionar sus principios por mantenerse en una sociedad viciada, ignorante, idólatra, vacía y superficial.

Dos burbujas una sola polarización

Estoy seguro que millones de venezolanos se sienten ubicados en cualquiera de estas dos burbujas. Como también estoy seguro que esa delgada línea de roce entre estas burbujas y su gente, es más visible de lo que parece. Sin embargo, hay interesados en desgastarse para mostrar que no es real, que es una situación ficticia, y si se llegase a reconocer algo es bajo la premisa de la culpabilidad del otro, del elemento inducido, del ataque y la victimización.

Paralelamente, hay sectores (de la burbuja menos uno) ya acostumbrados a la dinámica de estos 2 o 3 últimos años de Venezuela. El @Juan_bimba no recuerda las comodidades que gozaba a inicio del siglo XXI, y mediados de la década del 2000. Como dicen por ahí “el hombre es un animal de costumbre”, y el @Juan_bimba es un fiel ejemplo de esto, y peor aún, defiende esta situación y la hace suya desde la posición de víctima, de mártir de un azotador imperial que solo vela por oprimir y desmembrar pueblos indefensos pero abundantes en riquezas, mientras que el gobierno nacional venezolano lucha por medio del acaparamiento de todos los poderes públicos, atornillado desde Miraflores ofreciendo discursos a diestra y siniestra reportando, juzgando y denunciando las malversaciones y malintencionadas intenciones de los imperios del mundo en pro de la defensa y guarnición del desvalido pueblo Caribe.

El elemento que disfraza, que da vuelta a la tortilla y que lucha a diario por hacer creer cualquier cosa, es el músculo mediático. Muy a pesar de todos los esfuerzos por bloquear y amañar la información, la verdad sale a flote. Así mismo, como la mierda. Por ende, siempre hay válvulas de escape de información que muestran parte de la verdad diaria del país. No será suficiente manejar el monopolio comunicativo público y “privado”. No será suficiente apretujar y bombardear al televidente de programas de opinión, dirigidas y presentadas, por figuras políticas afectas al gobierno. Y la verdad es que la crisis es mayor al discurso, como quien dice “es mucha lavadora pa’ ese trapo”.

Ya habiéndome explicado para exponer lo que considero una realidad venezolana, donde solo queda reflexionar al respecto, asimilar lo que quieras y desechar lo demás. Bajo la premisa de pronto es tarde, quiero dejar claro que mientras más tiempo pase, más gente se irá del país, más personas mueren a manos del hampa, más personas mueren por falta de medicamentos. Esto efectivamente es un llamado a la reflexión, a voltear y ver nuestros principios, nuestras acciones, nuestras participaciones y protagonismos, esto es un llamado a la empatía por el otro que sufre penurias, que la pasa mal, que no ve luz al final del túnel. Pero, sobre todo, es una invitación a la introspección y recapacitación.

“El pueblo unido jamás será vencido”

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