Venezuela: un país de la dimensión desconocida

Dimensión desconocida

Vivir en #Venezuela es vivir en efectivo, tarjeta de débito y de crédito a tres precios distintos. Es comprar efectivo a tres veces el precio de la moneda nacional. Vivir en Venezuela es ganarse 5 millones al mes y un kilo de carne cuesta 9 millones. Vivir en Venezuela es no tener luz por 3 días, es que no tengas agua toda la semana, es que el internet sea intermitente y casi inexistente. Estos servicios básicos son “garantizados” por empresas públicas administradas por la revolución y custodiadas por la #GNB.

La revolución tiene 20 años denunciando y quejándose de las administraciones anteriores a la aparición del #Chavismo. Aunque parece apropiado mencionar que esta gestión (de dos décadas) superó con creces todas las administraciones anteriores, llevando a Venezuela a un tipo de africanización. Probablemente, estos demagogos no se mueven de esos escritorios y están despengados de la realidad del venezolano, o simplemente, todo es una estrategia para que el país sea miserable y oscuro.

Gremios y manifestaciones espontáneas

Hoy, el país está alborotado con tanta manifestación y queja por la situación deplorable y de abandono de, principalmente, los servicio públicos. Que hay que repetir están en manos del Estado y custodiados por las fuerzas de seguridad del Estado. Mientras esto sucede la Revolución se encierra a discutir las medidas a tomar para que el país salga del atolladero, las mismas promesas de hace 10, 12 y 15 años. Prácticamente, nos han visto la cara de guevón por dos décadas y seguimos echándole la culpa al vecino y esperando que los demás hagan lo que hay que hacer.

Una generación que dañó las generaciones futuras

El resentimiento de una generación que hoy es pensionada perjudicó a las generaciones venideras. Por si fuera poco, esta generación chavista y revolucionaria sigue apoyando al gobierno que solo ha traído miseria, quiebre familiar, muerte y migración; todo sin pensionados chavistasprecedentes en Venezuela. Esta generación, o por lo menos parte de ella estudió y gozó de las garantías que les ofreció la Cuarta República y gracias a ello hoy estos sujetos tienen sus casas, apartamentos, viajaron, tienen sus títulos y vivieron un país de vacas gordas. Es lamentable que pagamos todos justos por pecadores y la miseria nos alcanzó a todos y los jóvenes de hoy no pueden soñar con comprar apartamentos, vehículos, viajar, estudiar como en aquella época.

Gracias abuelos, gracias tíos, gracias vecinos, gracias padres chavistas y maduristas por destrozar el futuro de millones de jóvenes. Gracias por destrozar y seguir pulverizando nuestra patria. Gracias por luchar por su pensión de miseria que no alcanza para un kilo de queso. Gracias por enviar a millones de jóvenes directo al exterior a buscar oportunidades ¡Gracias! pero es lamentable que no lleguen a ver el brillo de nuestro país cuando caigan estos ladrones sin talento y los venezolanos de bien seamos felices en nuestra frontera. 

Dios aprieta pero no ahorca

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