Xenofobia: consecuencia de la ignorancia

Las migraciones son consecuencia de profundos y estrepitosos problemas sociales y suelen generar grandes problemas en los países receptores. Pero, si los países receptores no ajustan medidas e históricamente no acostumbran a recibir migrantes pues el tema puede ser más dramático. Hay que considerar, rabiosamente, a la migración como un gran termómetro para las instituciones internacionales (que hoy de brazos cruzados son espectadores) y meter la lupa en los países emisores, ya que, la emigración no viene sola. Este conjunto de causas y consecuencias están en papel y manuales de estas instituciones internacionales y su modo de abordarlas porque es un tema histórico y universal.

Referentes emigrantes de América Latina

Colombia es el país de la región migratorio por excelencia. Se habla de 4millones 700mil colombianos en el mundo; sin contar, colombianos de segunda, tercera y hasta colombianos-en-el-exterior-cifrascuarta generación y estos datos pueden, fácilmente, duplicar esa cifra inicial. EE.UU, Venezuela y España han sido los destinos por excelencia desde que este fenómeno dominó al colombiano.

 

Se estima que más de 2 444 634 millones de peruanos viven afuera de su país; sin contar, peruanos de segunda, tercera y hasta cuarta generación. Los números dicen que EE.UU cuenta con el 31,4% de residentes peruanos, España 15,4% y Argentina 14,3% entre otros países.

Peruanos en el exterior cifras

Venezuela, hoy genera mucha controversia por su abrupta y masiva emigración por la región y el mundo. Se habla de poco más de 3 millones de venezolanos en el exilio. A diferencia de las otras migraciones, la diáspora venezolana es contemporánea y actual y solo se ha explotado en los últimos 4 años.

Diferencia de emigración venezolana al resto de Latinoamérica

Latinoamérica ha sido un caldo de cultivo muy productivo de emigrantes a lo largo y ancho de su historia y geografía; esto se debe a su descontrolada, informal, autoritaria e irresponsable manera de hacer política y enfrentar sus profundas problemáticas. Entonces, los pueblos, en vista de ser cada día más miserable se van de sus fronteras en busca de mejores oportunidades. Esto ha pasado por décadas en la región, pero ha sido paulatino y sistemático, que lo hace un secreto a voces sin ser categorizado como una emergencia. Entonces, Perú y Colombia tienen 40, 50 años de experiencia en menesteres migratorios lo que concluye hoy en generaciones con doble nacionalidad, que puede duplicar y hasta triplicar -fácilmente- estas cifras migratorias. Pero ahora me pregunto ¿Colombia está en capacidad de recibir estos casi 15 millones de compatriotras? ¿Perú podrá recibir a más de 7,5millones de peruanos? o serán tratados como extranjeros a pesar de ser ciudadanos de estos países, solo porque estos Estados son una fábrica de expulsar ciudadanos con el fin de no recibirlos. Es un drama más profundo que debe ser mapeado por los gobiernos, y a modo de sugerencia, debería ser incorporado en sus políticas de propaganda para sensibilizar a sus masas del problema migratorio del que somos parte y evitar incoherencias, violencia y xenofobia.

Por otra parte, tenemos la recién nacida emigración venezolana. Estrepitosa, abrupta y radical diáspora que solo en 5 años ha expulsado a más de 3 millones de venezolanos de lo que fue un paraíso latino. No hablaré de las causas porque son obvias, pero quizá deba mencionar que el siglo petrolero venezolano fue la panacea para los emigrantes del mundo que vieron en Venezuela la salvación; pero poco se dice, que este fenómeno de auge petrolero fue proporcional a la miseria y pobreza que se atornilló en el país. La recepción migratoria en general de Venezuela curtió al país de generaciones de doble nacionalidad, aunque muchos adoptaron la nacionalidad venezolana como propia dejando atrás sus documentos extranjeros. Este fenómeno de antaño, hoy toma una fuerza increíble y se aprecia en los consulados y embajadas de todos los países en Venezuela; donde miles de ciudadanos optan por retomar, actualizar y recuperar nacionalidades de hace 2 o 3 generaciones para irse de Venezuela en un estatus legal y regresar al origen de esa primera generación. Esto genera un reto para esos países que en su momento vio partir a sus ciudadanos y hoy ve regresar a cientos de miles porque es un efecto bumerán irreversible e innegable del que nadie está exento.

Con regularidad la migración colombiana y peruana se caracterizó por exportar oficios, comerciantes, obreros y amas de casas. Por otra parte, la migración venezolana hoy se caracteriza por personas con oficios, comerciantes, obreros, amas de casas pero también ladrones, asesinos, estafadores y pedigüeños. Pero esta migración no ha sido así desde siempre; al inicio del derrumbe de Venezuela la primera ola fueron aquellos que cuidaban grandes capitales y patrimonios (robados o de origen honesto), luego fueron aquellos con patrimonios menores y profesionales y luego profesionales que con título en brazo buscaban nuevos rumbos. Y no hay que argumentar mucho, solo basta con ver los números de venezolanos inversionistas y comprando propiedades en las ciudades de destino. Pero esto generó otras reacciones en los ciudadanos locales, por ejemplo, en Panamá se habla de un Countrie Club venezolano donde el derroche, la fanfarronería y el maltrato fueron las causas de un repudio panameño hacía el venezolano. Pero eso fue un sector adinerado me voló de Venezuela hace años. Hoy el cuento es otro.

Otro factor diferenciador de estas migraciones tiene que ver con lo abrupto y prolongado. Como ya dije arriba, Venezuela está en pañales en estos menesteres migratorios en comparación con Colombia y Perú. Pero lo que realmente lo cataloga como dramático es lo masivo y repentino de este fenómeno, que a diferencia del peruano y colombiano se viene gestando desde hace 40 y 50 años atrás. Un punto que también es importante, y a veces es pasado por alto, es que muchos de los emigrantes venezolanos eligen a Colombia y Perú porque tienen esa nacionalidad (a parte de la venezolana) ya que son fruto de emigraciones pasadas hacía Venezuela. Este fenómeno hace más complejo el juego laboral, económico y social en estos países ya que es el regreso de ciudadanos legales a economías pujantes que no contaban con esta situación que no es del todo positiva. Los venezolanos hoy en el extranjero apenas están mermando esa primera generación en el exterior lo que dará como resultado un crecimiento de venezolanos en otros países y que es un dato que no hay que marginar, porque cuando la revolución pase (esperemos que así sea) el regreso de cientos de miles (cuidado no millones) de venezolanos será inminente y el Estado deberá tener esto como un escenario muy factible en el futuro. Pero, pensemos en aquella Venezuela receptora de emigrantes pero ahora con venezolanos; dudo que sea diferente pero el ciclo se vuelve a abrir pero ahora con arraigo tácito.

Aprendizaje migratorio

Los venezolanos han tenido que aprender a los golpes de su propio error, aunque todavía hay cientos de miles que no tienen la disposición de aprender de las consecuencias del hueco oscuro histórico que ha sufrido Venezuela en su corta historia. Ahora bien, este aprendizaje va en distintas direcciones. Primero, los migrantes: el aprendizaje está en mirar y vivir otras latitudes (idiosincrasias, modelos económicos, ideas, cultura) para que el que desee regresar ponga en marcha sus ideas que junto al amor patrio los frutos serán muy positivos. Los que se quedan en el exterior (que serán cientos de miles) aprender a dejar el tricolor patrio en alto como ciudadanos de bien, honestos y ejemplares con esa chispa caribe que nos caracteriza. Segundo, los que nunca se fueron de Venezuela, el aprendizaje es más duro porque de cabo a rabo soportaron la coñaza chavista por décadas, pero por tener las heridas frescas es inapelable e imperativo tener pericia al elegir presidentes y entender que el pueblo es quien tiene el poder y no algunos empleados públicos. Al mismo son, digerir que las fuerzas de seguridad del Estado están a merced del venezolano y no a favor de un grupo político de turno. Por ende, la rebelión es un derecho ante la tiranía; tercero, como Estado, hay que reformar las políticas migratorias de Venezuela donde una nueva estructura ajuste con fundamento a esos ciudadanos extranjeros que quieran hacer vida en el país pagando por legalidad lo equivalente al cobro en otros países, con los estrictos requisitos y bajo las condiciones a las que cientos de miles de venezolanos están ajustados hoy. Pero así deben funcionar las cosas, y no informal y monetariamente simbólica como se ha venido haciendo por décadas. Esto estandarizaría y sinceraría con los países de la región a una Venezuela que está a la espera del despertar de los venezolanos para salir de emancipación y caudillismo que nos tiene sumergidos en la miseria más demagoga, burocrática, nefasta y corrupta de nuestra historia y tiempo.

Xenofobia en América Latina por migración de venezolanos

Esto es un oxímoron por donde quiera que lo veamos. Refranes como “Cachicamo diciéndole a morrocoy conchu’o” encajan perfectamente cuando ves un video de peruanos en Perú marchando con banderas de Venezuela gritando a una sola voz “Fuera Venezuela”. Lo propio ocurre en Colombia cuando con solo escuchar el acento caribe te responden “no contratamos venezolanos”. Igual pasa cuando las islas de Trinidad y Tobago encarcelan y niegan la entrada de venezolanos. O en Panamá cuando piden visa a venezolanos para entrar al mencionado país. Parece irónico, pero “ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón”, entonces, ¿a qué juego diplomático, de doble fijo y suicida nos enfrentamos los latinos?

Del jalabolismo al odio: un pequeño paso llamado oportunismo

En nuestro atropellado pero reciente pasado en casi todos los países de la región, islas del caribe por nombrar algunos, el término CADIVI era la oportunidad de hacer ganancias. Esta herramienta política hizo del venezolano comisiones en dólares ambulantes sin dar un solo paso; solo con mover las teclas del punto bastaba para hacer dinero. Y en esa época, el venezolano era esperado, ansiado y adulado. Entonces, cuando había un venezolano en la región (la misma que hoy grita expulsión a los venezolanos) los oportunistas y “comerciantes” latinoamericanos caían “como moscas a la mierda” solo para ganar una comisión con los denominados “raspacupos”. Y aunque, este no era el grueso, cuando se masificó esta modalidad pasó lo que pasa hoy con la migración venezolana. Sin embargo, desde la Venezuela Saudí hasta hace menos de una década el venezolano gastaba mucho dinero en el exterior, por esa razón era bienvenido en todos los países. Pero, a pesar de esto, la historia y las matemáticas que no fallan y con una profunda ironía debo carcajearme con que los países no sufrían de prostitución, venta de drogas, ladronismo, vandalismo, secuestros, trata de menores, asesinatos hasta que llegó el venezolano a esos países.

PD: Tengo la ligera sospecha que los militares latinoamericanos se llevan el grueso de culpabilidad en esta decadencia latina y el apoyo e incondicional agasajante de las masas marginales. El militar es visto como un mesías con criterio y empatía; resultando ser sujetos autoritarios, inescrupulosos e ignorantes. La gran plaga que debe ser eliminada de los Estados, poco a poco son instituciones que deben desaparecer, pero su historia debe permanecer para no repetir tan nefasto error.

“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”

 

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